
El objetivo general de nuestra comunidad educativa, es el de fomentar el gusto por el aprendizaje y la socialización, cuya premisa para lograrlo es la de vivenciar y compartir aquella información a través del proceso enseñanza-aprendizaje propiciado por la comprensión y entendimiento del mundo que rodea al niño con sus infinitos matices y su potencial para relacionarse con ese mundo. Partiendo de ese objetivo y con la filosofía humanista vemos al niño como una persona tomando en cuenta el contexto con el que se relaciona. Dentro de este contexto el niño se forma, siendo su principal modelo su familia, después su escuela y la sociedad en la que vive, es de vital importancia reconocer que todas estas áreas son interdependientes, por lo que es muy importante la estrecha relación, la colaboración y la congruencia con el niño.
La corriente humanista nos permite enfocarnos centralmente en el niño
como persona, lo cual implica el respeto a su carácter, tiempo, reconocimiento
de sus potencialidades, el derecho a respetar su libertad, así como
el reconocimiento de su ser sensible y creativo. Por lo que necesitamos
proporcionarle la estimulación y apoyo que permita fomentar su curiosidad,
su fantasía, su necesidad de investigar y de vivenciar la información
que recibe. Todo ello en conjunto le va a permitir tener una buena imagen
de si mismo y podrá contar con los elementos que fortalezcan su rebeldía
contra todo aquello que lo lesiona, lo subestime o intente destruir su naturaleza.

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